Las condiciones extremas de abrasión en el manejo de lodos y procesos de filtración representan uno de los mayores desafíos para la continuidad operacional en la minería. En una operación ubicada en Chile, el desgaste severo obligaba a reemplazar las válvulas de control aproximadamente cada 6.000 ciclos de funcionamiento, generando elevados costos de mantenimiento y continuos riesgos de detención en planta. Una solución tecnológica basada en válvulas de bola cerámica con sistemas de automatización inteligente logró extender el intervalo de mantenimiento a 28.000 ciclos de operación, multiplicando por más de 4,6 veces la vida útil del equipo y elevando sustancialmente la disponibilidad operacional.
Diseño estructural de cerámica sólida en válvulas de alta exigencia
Las válvulas implementadas cuentan con componentes estructurales de cerámica sólida en las zonas críticas y un diseño de diámetro completo que les permite resistir la abrasión extrema, altas presiones y condiciones exigentes de flujo sin perder capacidad de sellado. «La abrasión es uno de los principales factores que afecta la confiabilidad de los procesos de filtración minera. Al incorporar componentes cerámicos sólidos en las zonas de mayor desgaste, logramos aumentar considerablemente la vida útil de las válvulas y reducir la necesidad de intervenciones de mantenimiento», explica Jonathan Cerezo, líder de Equipo de Servicio del Área de negocio Control de Flujos de Valmet Chile.
Esta diferencia constructiva respecto a válvulas convencionales o simplemente revestidas permite que el material resista cerca de cinco veces más desgaste antes de requerir reparación o recambio, según indica Cerezo en su análisis de la tecnología aplicada.
Monitoreo inteligente y diagnóstico en tiempo real
La solución incluyó controladores inteligentes de válvulas con capacidades de diagnóstico y monitoreo en tiempo real que permiten detectar desviaciones operacionales de manera preventiva. Esta integración de sistemas garantiza un control de flujo preciso en las aplicaciones más agresivas y optimiza el rendimiento general del sistema. «El diseño personalizado y la integración entre válvulas, automatización y monitoreo permiten desarrollar soluciones adaptadas a cada proceso minero, mejorando el rendimiento incluso en las condiciones operacionales más exigentes», concluye Cerezo.
Impacto en la disponibilidad operacional de plantas mineras
La extensión del intervalo de mantenimiento de 6.000 a 28.000 ciclos representa una reducción significativa en las interrupciones programadas de las operaciones. Este incremento en la vida útil de las válvulas impacta directamente en la continuidad operacional, reduce la frecuencia de paradas para mantenimiento correctivo y disminuye los costos asociados al reemplazo de equipos críticos en procesos de filtración minera, donde la confiabilidad de los componentes es determinante para la productividad general.

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