El Foro de Grupo de Usuarios de América Latina 2026 de Immersive Technologies, celebrado en Lima, bajo el lema «Minería 5.0: Personas, Tecnología y Decisiones basadas en datos», marcó un hito en la forma en que la industria aborda la transformación digital. Frente a la visión de que la tecnología por sí sola resuelve los problemas de productividad y seguridad, los especialistas reunidos coincidieron en una premisa fundamental: la verdadera ventaja estratégica reside en la capacitación, motivación y gestión del talento humano.
La industria minera enfrenta desafíos que van desde la descarbonización y la autonomía hasta la escasez global de talento joven, que hoy en día no ve al sector tan atractivo. Ante esto, la Minería 5.0 propone traer de vuelta al individuo al centro de la acción, demostrando que los principales pilares del negocio —seguridad, productividad, disponibilidad de equipos y sustentabilidad— dependen críticamente del comportamiento y las competencias de las personas.
Rompiendo silos para tomar decisiones
Uno de los debates del foro giró en torno a la enorme cantidad de datos que generan las minas modernas frente a la baja tasa de efectividad al transformarlos en decisiones reales. Según estudios mencionados, el 64% de las personas sabe que sus datos están desordenados pero tiene un plan para organizarlos, un 20% los mantiene esparcidos en silos que debe unir manualmente, y solo un 16% cuenta con datos ordenados en los que realmente confía.
Esta desconexión técnica se complementa con la existencia de «silos organizacionales» entre gerencias (como operaciones y capacitación) que persiguen objetivos distintos, lo que merma la calidad de las decisiones corporativas. De hecho, se reveló que el 72% de los proyectos de digitalización en la región no entrega el valor prometido. Los ejecutivos no culpan a las herramientas, sino a factores como la resistencia al cambio (27.5%) y la falta de talento especializado (14.5%).
La solución planteada es la evolución hacia el «Data-Driven Training» (entrenamiento guiado por datos). Mediante plataformas como OPA (Operator Performance Analytics), las empresas están integrando la información de los sistemas de gestión de flota y la telemetría de los equipos con el historial de capacitación. Esto permite identificar desviaciones individuales en lugar de análisis grupales planos, evitando entrenamientos genéricos innecesarios y enfocando los recursos de simulación exclusivamente en cerrar las brechas críticas de cada operador.
El desafío de la curva del olvido
Otro de los grandes paradigmas cuestionados en el foro fue la suposición de que los años de experiencia garantizan una operación segura y eficiente. Datos de un diagnóstico realizado en una mina de Australia Occidental revelaron que el 20% de los operadores experimentados presentaban un bajo rendimiento operativo y cometían una alta tasa de errores críticos: el 91% falló en la respuesta ante incendios, el 79% excedió los límites de velocidad y el 85% condujo con las luces apagadas.
A esto se suma la «curva del olvido», un fenómeno cognitivo donde los operadores pierden el 20% del conocimiento recibido inmediatamente al salir del aula, y hasta un 40% transcurridos seis meses si no hay un reentrenamiento periódico. Por ello, las compañías líderes están implementando planes continuos de verificación y actualización de competencias en lugar de otorgar licencias operativas permanentes.
Segundos que valen millones
Actualmente, diversas compañías mineras pueden presentar interesantes resultados económicos y operativos a partir del cambio en el uso de tecnología para sus programas de capacitación y desafíos operativos.
Newmont Peñasquito (México) enfrentó el reto de reducir el tiempo de aculatamiento (spotting time) de su flota de 62 camiones de acarreo, que promediaba entre 40 y 50 segundos. Mediante una estrategia focalizada de entrenamiento diferenciado en simuladores de alta fidelidad y el uso de OPA, la empresa redujo el tiempo promedio a 31.2 segundos (una mejora del 12%), generando un impacto económico directo de más de 12 millones de dólares en el año.
Compañía Minera Antamina abordó la integración de 150 operadores experimentados contratados para su proyecto de expansión. Alrededor del 34% de estos operadores provenían de flotas mecánicas y debían adaptarse a camiones eléctricos. Utilizando un modelo piloto donde el simulador se empleó como herramienta de evaluación inicial y final, combinado con fases de familiarización intensa en campo, Antamina logró reducir el programa de entrenamiento de 150 a 90 horas y reportó cero incidentes de seguridad tras la entrega de los operadores a operaciones.
Minera Caserones (Chile) identificó mediante analítica avanzada que 13 operadores de pala presentaban un tiempo de ciclo elevado debido a ángulos de giro excesivamente abiertos. El entrenamiento focalizado en simulador redujo el tiempo por pase de 41 a 38 segundos (mejora del 7%) e incrementó la carga útil. Esto se tradujo en 191,000 toneladas adicionales movilizadas, equivalentes a sumar dos camiones diarios a la misma flota sin realizar inversiones de capital adicionales.
Ante la llegada acelerada de nuevos equipos automatizados y la escasez de operadores, Grasberg (Freeport, Indonesia) abrió puestos a personas sin experiencia previa, incluyendo personal administrativo y mujeres. A través de una ruta de aprendizaje combinada (simuladores de alta fidelidad, pre-starts y sistemas de teleoperación remota), 19 operadores nuevos estuvieron listos en 29 de días promedio, alcanzando más de mil toneladas en su primer turno y registrando menor daño en los equipos que los operadores más experimentados de la mina.
Psicología de la emergencia y seguridad crítica
El foro también dedicó un espacio reflexivo a la respuesta ante emergencias de alto riesgo, como los incendios de equipos en minería a tajo abierto y subterránea. Los expertos enfatizaron que, bajo situaciones límite, el 60% de las personas se bloquea o queda en blanco psicológicamente, independientemente de si conocen el procedimiento escrito.
Por ello, el uso de tecnologías inmersivas como la Realidad Virtual (VR) se ha vuelto indispensable para entrenar no solo la secuencia mecánica de apagar el motor y activar los sistemas de supresión de fuego (como el sistema AFEX), sino para desarrollar la memoria muscular y la resiliencia conductual necesaria para evacuar un equipo de manera segura, evaluando factores como la dirección del viento o la salida de emergencia más alejada de las llamas. En la minería subterránea, esto se vuelve aún más crucial, dado que el humo es el principal riesgo vital para toda la mina, tal como lo demuestran tragedias históricas del sector.
El Foro de América Latina 2026 organizado por Immersive Technologies dejó en claro que la digitalización no es un proyecto tecnológico, sino un viaje de madurez cultural y organizacional. Las compañías que están logrando los retornos de inversión más significativos y los entornos de trabajo más seguros son aquellas que han entendido que los simuladores, los sensores y la inteligencia artificial son solo herramientas; el verdadero motor del cambio sigue siendo la persona en el lugar donde opera la máquina.

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