La descarbonización de la gran minería ha posicionado al hidrógeno verde como el sustituto ideal del diésel en flotas de alto tonelaje. Sin embargo, la introducción de este vector energético en el entorno minero, especialmente en operaciones subterráneas, introduce riesgos físicos y químicos sin precedentes. El hidrógeno posee características que desafían los estándares de seguridad tradicionales: es el elemento más ligero del universo, tiene un rango de inflamabilidad extremadamente amplio (de 4% a 75% en aire) y una energía de ignición excepcionalmente baja.
Desafíos de la termodinámica y detección
A diferencia de los combustibles líquidos, el hidrógeno es altamente difuso. En una mina subterránea, una fuga no se acumula en el suelo, sino que migra hacia las zonas más altas de las labores (techos), donde puede formar bolsas de gas explosivas. Esto obliga al Ingeniero de Ventilación y al responsable de Seguridad de Procesos a rediseñar por completo la ubicación de los sistemas de detección. Los sensores convencionales para hidrocarburos no detectan hidrógeno; se requieren tecnologías de conductividad térmica o electroquímicas específicas que envíen alertas instantáneas al centro de control.
Otro desafío técnico es la llama del hidrógeno, que es prácticamente invisible bajo la luz del día y no emite humo. Un incendio en una estación de recarga de hidrógeno podría pasar desapercibido hasta que el calor dañe infraestructuras críticas. Por ello, la implementación de cámaras térmicas infrarrojas y detectores de llama UV/IR se vuelve obligatoria en cualquier área de manipulación.
El riesgo de fragilización y alta presión
El almacenamiento de hidrógeno en minería se realiza típicamente a presiones que superan los 350 o 700 bar. A estas presiones, el hidrógeno puede penetrar la estructura molecular de ciertos aceros, un fenómeno conocido como Fragilización por Hidrógeno. Esto puede causar fallas catastróficas en tuberías y tanques que, bajo condiciones normales de aire o diésel, serían perfectamente seguros. El Ingeniero de Mantenimiento debe implementar programas de inspección no destructiva especializados y asegurar que todos los materiales cumplan con certificaciones internacionales como la norma ISO 11114.
Los protocolos de respuesta ante emergencias también deben evolucionar. Las brigadas de rescate necesitan equipos de protección que no generen chispas estáticas y capacitación específica para manejar incendios por chorro (jet fires). La clave de la seguridad con hidrógeno reside en la prevención primaria a través de la ventilación intrínseca y la eliminación sistemática de fuentes de ignición en zonas clasificadas como ATEX (Atmósferas Explosivas).
La transición hacia una minería de cero emisiones es una carrera técnica donde la seguridad debe marcar el ritmo. El hidrógeno ofrece una solución poderosa, pero su
adopción exitosa depende de una comprensión profunda de su comportamiento molecular y de una ingeniería de diseño implacable. ¿Cuenta su equipo con la capacitación técnica necesaria para gestionar de forma segura sistemas de almacenamiento a alta presión de hidrógeno?

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