Más de 150 valiosas investigaciones presentó la reciente edición del Congreso Nacional de Minería-CONAMIN 2026. Agrupados en seis especialidades, los trabajos dieron a conocer las experiencias, las mejores prácticas y las alternativas que tiene la minería peruana en distintas especialidades, entre ellas la Seguridad y Salud Ocupacional.
Uno de los interesantes trabajos en materia de seguridad minera fue la presentación del modelo de Seguridad Activa 360°, diseñado para cerrar la brecha entre los sistemas formales (como la ISO 45001) y la realidad operativa en el campo. Este modelo propone una evolución cultural que transita de lo reactivo a lo «creativo», basándose en cuatro dimensiones críticas: Ser (liderazgo desde el propósito), Hacer (disciplina operativa y retroalimentación), Creer (la seguridad como valor innegociable) y Aprender (gestión del error como fuente técnica, no punitiva).
La investigación aplicada en diversas unidades mineras demostró que este enfoque reduce en un 30% los accidentes repetitivos y aumenta los reportes voluntarios de condiciones de riesgo (RACS) hasta en un 70%. Un cambio fundamental es la transformación del «Supervisor Técnico Tradicional», centrado en informes y castigos, hacia un «Supervisor-Coach». Este nuevo líder es un enlace vital que empatiza, busca fallos sistémicos en el terreno y cuenta con una base conductual sólida: se detectó que los supervisores poseen un 90% de autorregulación emocional, clave para gestionar escenarios de alta presión. En minas de pequeña escala, la implementación de este Liderazgo Visible en Seguridad (LVS) incrementó su aplicación del 26% al 95%, asociándose a una reducción del 83.3% en los accidentes de trabajo.
De la salud tradicional a la «salud productiva»
El concepto de salud también ha evolucionado hacia la «salud productiva», que busca anticipar riesgos antes de que se conviertan en enfermedades o ausentismo. En esta línea, se introdujo el Indicador Relativo de Salud (IRS), una métrica que permite a la gerencia medir la «solvencia biológica» de su fuerza laboral. Este indicador clasifica a los trabajadores en cinco grupos, desde el saludable hasta el caso complicado con limitación funcional, permitiendo intervenciones médicas priorizadas basadas en datos.
En una unidad minera de la costa, la aplicación del modelo de salud productiva logró reducir el ausentismo médico del 1.52% al 1.14% en menos de un año, demostrando que la vigilancia médica proactiva genera beneficios económicos tangibles al reducir horas-hombre perdidas. Por otro lado, la contaminación acústica sigue siendo un reto; en plantas de beneficio, se registraron picos de hasta 102 dB(A). El 68% de los trabajadores en estas zonas reporta tinnitus (zumbidos) y el 54% cefaleas, pero solo el 45% utiliza correctamente su protección auditiva, lo que subraya la necesidad urgente de capacitación práctica.
Minería 4.0: predicción y protección inteligente
La tecnología digital se presenta como el gran aliado de la seguridad. Se presentaron innovaciones en EPP Inteligentes, como cascos con geolocalización y chaquetas equipadas con sensores que monitorean signos vitales, fatiga, temperatura y presión del trabajador en tiempo real, enviando alertas automáticas a centros de control. Estas herramientas son vitales en la Minería 4.0, donde el uso de IA, drones y gemelos digitales permite realizar operaciones remotas y reducir la exposición humana a peligros críticos.
Finalmente, la ciencia de datos permite ahora cuantificar la incertidumbre mediante la simulación de Monte Carlo. Utilizando software como Crystal Ball y analizando series históricas desde 2006, los investigadores pueden realizar 20,000 iteraciones para predecir con un 90% de confianza los índices de frecuencia y severidad para el año siguiente. Este enfoque predictivo permite a las empresas actuar preventivamente sobre las «colas pesadas» de los datos, donde residen los eventos de alta severidad.
Riesgos invisibles: el caso crítico de la radiación UV-C
Un hallazgo que generó alarma fue el impacto de la radiación UV-C en los procesos de soldadura (SMAW y GMAW). Clasificada como carcinógeno humano del Grupo 1, esta radiación es más energética y peligrosa que la solar. Los estudios presentados revelaron que los niveles de exposición en campo superan los límites permisibles entre 100 y 3,000 veces, con tiempos máximos de exposición segura de apenas 0.3 a 67 segundos por jornada.
A pesar de la gravedad, existe un vacío legal crítico: la normativa peruana actual solo regula la radiación solar, ignorando la UV artificial en entornos industriales y mineros. La investigación advierte que trabajar más de 20 años en el oficio de soldador multiplica por 2.5 el riesgo de cáncer de piel (carcinoma basocelular) en áreas vulnerables como el cuello y la cara, donde los EPP tradicionales suelen presentar brechas de protección.
CONAMIN 2026 dejó claro que la seguridad no es un gasto, sino una inversión. Invertir en liderazgo cuesta solo una fracción de lo que representa reaccionar ante una fatalidad, cuya pérdida es, ante todo, humana e irreparable.

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