Una preocupante tendencia en materia de seguridad minera ha encendido las alarmas en la industria extractiva estadounidense. La Administración de Seguridad y Salud en Minas (MSHA, por sus siglas en inglés) reportó que, entre el 3 de enero y el 5 de marzo de 2025, se registraron diez muertes de trabajadores en distintas minas del país, más del triple en comparación con el mismo periodo del año anterior.
De acuerdo con el informe oficial, el tipo de accidente más frecuente fue el relacionado con el transporte mecanizado («Powered Haulage»), con cuatro víctimas fatales. Le siguen incidentes con maquinaria (dos muertes) y derrumbes de cara, costado o paredes altas (también dos). Las causas comunes incluyen fallas en las condiciones del terreno o en el soporte de los costados del carbón, así como un uso inadecuado o peligroso del equipo minero.
Uno de los accidentes involucró el uso de explosivos sin las debidas medidas de protección, mientras que otra víctima perdió la vida por no haber bloqueado ni desconectado debidamente una máquina en mantenimiento.
Frente a este aumento de accidentes mortales, la MSHA instó a reforzar las medidas de seguridad en todos los niveles de la actividad minera. Entre las recomendaciones clave se encuentran la revisión constante de las áreas de trabajo —especialmente tras lluvias o congelamientos—, el mantenimiento riguroso del equipo conforme a las indicaciones del fabricante, y la formación continua del personal en procedimientos seguros de operación y mantenimiento.
«La prevención de accidentes mortales no solo es posible, es urgente«, enfatizó la agencia en su comunicado. «Con programas efectivos de seguridad y salud, podemos proteger la vida de quienes trabajan en nuestras minas«.
El llamado por el aumento de muertes en minas de EE.UU. va dirigido tanto a empleadores como a trabajadores, quienes deben colaborar para identificar y eliminar riesgos antes de que estos deriven en tragedias.
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