
A medida que avanzan las prácticas profesionales y los derechos de los trabajadores se expanden para cubrir necesidades ignoradas hasta hace algunos años, más incrementan los esfuerzos de las empresas por asegurar que, tanto el personal como los activos materiales, se mantengan protegidos en todo momento.
Esto es especialmente pertinente en sectores como la minería, donde no solo se trabaja con materiales de alto valor, sino donde se realizan actividades que pueden representar un riesgo para la salud como consecuencia directa del uso de maquinaria pesada.
Es por ese motivo que los representantes del sector están comenzando a implementar nuevas prácticas para favorecer la cultura de seguridad.
Peligros en la minería
Mientras que muchos riesgos operativos se basan principalmente en variables como la economía o la política, la mayoría de los retos que enfrenta la seguridad en la minería están relacionados con eventos como:
- Robos o asaltos llevados a cabo tanto por agentes externos, como por el propio personal de la empresa.
- Accidentes laborales causados por fallas en la maquinaria, seguimiento inadecuado de protocolos, e incluso fenómenos difíciles de controlar, como explosiones de gas, derrumbes, entre otros.
- Variables climáticas como aumento o caída extrema en la temperatura, altas precipitaciones, e incluso nevadas y ventiscas fuertes.
- Exposición a químicos nocivos.
La naturaleza de estos peligros es variada, por lo que es complejo desarrollar estrategias de seguridad efectivas si no se cuenta con una visión holística sobre el uso de distintas herramientas de manera conjunta.
Prácticas modernas de seguridad
Ante la cambiante cultura de seguridad y los riesgos que implican actividades mineras cada vez más especializadas, las empresas más importantes estarían cimentando nuevas prácticas:
Implementación de vigilancia inteligente
El uso de cámaras de seguridad con AI es quizá uno de los cambios que se ve con mayor frecuencia en todo el sector, ya que estos dispositivos dejan prácticamente obsoletos a sus predecesores.
Estas cámaras, actualizadas tanto en hardware como software, son capaces de crear registros con mayor fidelidad visual y transferirlos de forma sencilla entre dispositivos.
Entre las ventajas de las cámaras con AI para el sector minero encontramos la detección automática de amenazas y comportamientos inusuales, monitoreo en tiempo real del seguimiento de protocolos de trabajo seguro, detección de eventos que puedan representar riesgos (por ejemplo, fugas de agua), identificación de vehículos dentro y fuera de las instalaciones, entre otras.
Uso de drones para vigilancia móvil
Si bien las cámaras modernas cumplen una función esencial en el entramado de seguridad, estas enfrentan ciertas limitaciones al momento de cubrir grandes espacios, por lo que los drones se han convertido en un complemento esencial dentro de los esfuerzos de protección de las empresas mineras.
Los drones modernos no solo producen una alta calidad de imagen, sino que pueden ser monitoreados en tiempo real, e incluso contar con tecnologías adicionales (como visión nocturna, registro térmico, detección de ruido) para asegurar una vigilancia mucho más efectiva en todo el terreno.
Creación de un control perimetral estricto
El control perimetral estricto se ha vuelto un estándar dentro de la industria minera, evitando el acceso de personas no autorizadas, registrando los ingresos y salidas de los trabajadores, e incluso controlando la entrada de vehículos.
Esto se logra principalmente mediante sistemas de control de acceso, sin embargo, el control perimetral debe incluir un buen número de medidas adicionales para asegurar que no existan amenazas provenientes desde el exterior, incluyendo tanto a personas como animales.
Para eso es necesario incluir medidas como barreras físicas, separación de departamentos, o puntos de control en distintas áreas del sitio de minería.
Inversión en maquinaría moderna
La seguridad en el sector minero no solo hace referencia a la delincuencia, sino también a accidentes laborales. Por este motivo, es necesario invertir en maquinaria moderna que no solo cuente con sistemas de seguridad adicionales para asegurar el seguimiento de protocolos estrictos, sino también para determinar de forma autónoma cuando una actividad pueda representar un riesgo para el personal y las instalaciones.

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