Una contundente exposición sobre la importancia crítica de la salud pulmonar en el sector industrial, realizó el Dr. José Luis Cabrera, Presidente de la Sociedad Peruana de Neumología, institución integrante de la “Coalición por un Perú de Largo Aliento”. Bajo la premisa de que «un trabajador que respira bien, trabaja mejor», el especialista detalló los riesgos invisibles y las consecuencias irreversibles de la exposición a contaminantes en el entorno laboral.
El Dr. Cabrera enfatizó que las enfermedades respiratorias ocupacionales representan una de las mayores causas de discapacidad en el país. El peligro radica en la naturaleza de las partículas contaminantes: mientras más pequeña es la partícula, más profundamente penetra en el sistema respiratorio y más difícil resulta eliminarla.
El especialista explicó que las partículas respirables, de un tamaño menor a 4 micrómetros (µm), son las más peligrosas, mientras que las partículas ultrafinas (menores a 1 µm) llegan directamente a los alvéolos pulmonares, donde el daño puede ser permanente. Estos contaminantes están presentes en toda la cadena productiva peruana en forma de polvos minerales (sílice, carbón), humos metálicos (soldadura), vapores químicos y bioaerosoles.
Uno de los puntos más alarmantes de la ponencia fue la descripción de la silicosis, calificada por Cabrera como una enfermedad «100% prevenible pero 100% irreversible». Una vez que el daño está hecho, no existe tratamiento curativo, y la enfermedad puede progresar incluso si el trabajador es retirado del entorno contaminante. Además, en un país con alta carga de tuberculosis (TB) como el Perú, la silicosis multiplica drásticamente el riesgo de desarrollar TB activa y de que esta sea multidrogorresistente.
Asimismo, el doctor abordó la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), señalando que en el Perú, a diferencia de otros países, la mitad de los casos no se asocian al tabaco, sino a contaminantes industriales. También resaltó que desde 2012, las emisiones de motores diésel son consideradas por la IARC como carcinógenos humanos confirmados (Grupo 1), vinculados directamente al cáncer de pulmón, laringe y vejiga.
Para el Dr. Cabrera, la prevención activa es la inversión más rentable para una empresa, ya que interrumpe una cadena de daño que afecta al trabajador (disnea, hospitalizaciones, invalidez) y a la organización (ausentismo, multas, caída de productividad). Presentó la “Ecuación del Riesgo”, donde la dosis total (intensidad, tiempo y frecuencia) se combina con factores de susceptibilidad individual como el tabaquismo, que actúa como un efecto multiplicador del daño.
Como guía práctica para las empresas, el Dr. Cabrera propuso un sistema de “Banderas Rojas” para identificar síntomas de alarma: desde irritaciones leves (bandera verde), pasando por tos persistente por más de tres semanas (bandera naranja), hasta dificultad respiratoria marcada o sangre en el esputo (bandera roja), que requiere derivación médica inmediata.
Subrayó que los Equipos de Protección Respiratoria (EPR) son la última línea de defensa en la jerarquía de controles. Para que un respirador sea efectivo, debe cumplir con la «Ecuación de la Protección Real»: contar con un filtro adecuado y certificado, asegurar un ajuste hermético al rostro del trabajador y mantenerse en uso constante durante toda la jornada de exposición. «Cada gramo de polvo reducido es un pulmón protegido», concluyó el doctor, instando a las empresas a adoptar una cultura preventiva para construir un Perú de largo aliento.

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