En un esfuerzo conjunto por salvaguardar la integridad de los trabajadores peruanos, la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), en colaboración con líderes del sector médico y expertos en seguridad industrial, realizó una serie de conferencias en el marco de la iniciativa “Coalición por un Perú de Largo Aliento”. El evento congregó a especialistas para abordar la crisis de las enfermedades respiratorias ocupacionales y el alarmante incremento de equipos de protección respiratoria (EPR) falsificados en el mercado nacional.
Las enfermedades respiratorias representan una de las principales causas de discapacidad laboral en el país. El Dr. José Luis Cabrera, Presidente de la Sociedad Peruana de Neumología, advirtió que patologías como la silicosis son irreversibles y no tienen cura una vez que el daño se ha manifestado. “Un trabajador que respira bien, trabaja mejor y construye un Perú de largo aliento”, afirmó Cabrera, subrayando que la prevención activa es la única inversión rentable para las empresas. Se destacó que el riesgo no es igual para todos, dependiendo de la intensidad, tiempo y frecuencia de la exposición, además de factores como el tabaquismo que multiplican el daño.
Uno de los puntos más críticos del evento fue la revelación de que el Perú ocupa el segundo lugar a nivel mundial en falsificación de productos. Jennifer Chicoski, Agregada regional de propiedad intelectual de la Embajada de Estados Unidos, señaló que casi una cuarta parte de los medicamentos y una gran cantidad de EPP en el país son “bamba”, lo que no solo vulnera la propiedad intelectual, sino que pone en riesgo vidas humanas.
Álvaro Loredo y Fernando Agüero, representantes de 3M, explicaron que los respiradores falsificados son visualmente indistinguibles de los originales, pero fallan catastróficamente en pruebas técnicas. Según estudios de NIOSH, los cartuchos químicos fraudulentos pueden presentar fugas masivas de agentes tóxicos en menos de cinco minutos. Además, el uso de materiales de baja calidad en imitaciones puede liberar microplásticos que el trabajador termina inhalando, agravando el riesgo sanitario.
El Dr. José Valle, Jefe de SSOMAC del ISEM, enfatizó que el suministro de imitaciones induce una “falsa sensación de seguridad” y conlleva graves responsabilidades jurídicas. Bajo la Ley N° 29783, el empleador tiene la obligación de garantizar un entorno seguro, y la entrega de EPP sin certificación se tipifica como una infracción muy grave por la SUNAFIL, con multas que pueden alcanzar las 50 UIT.
Más grave aún es la responsabilidad penal bajo el Artículo 168-A del Código Penal, que establece penas de cárcel efectiva de 4 a 8 años para gerentes y responsables de logística si la inobservancia de las normas de seguridad causa la muerte o lesiones graves a un trabajador. “La seguridad de los trabajadores no es un tema que deba tomarse a la ligera; es una obligación legal y moral”, recalcó Valle.
Pola Guanilo, Vicepresidenta de la SNI, reafirmó el compromiso del gremio para impulsar un reglamento técnico que exija estándares de calidad internacionales para todos los respiradores y mascarillas comercializados en Perú. La coalición busca fomentar una cultura de prevención que incluya mapas de exposición, tamizajes periódicos y el uso exclusivo de proveedores confiables mediante listas aprobadas. Con estas acciones, la Coalición por un Perú de Largo Aliento aspira a erradicar la silicosis y garantizar que cada gramo de polvo reducido se traduzca en un pulmón protegido.

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