En términos de factores humanos y organizacionales, el desarrollo del liderazgo en materia de seguridad por parte de la dirección es un objetivo imprescindible, señala el Instituto para la Cultura de la Seguridad Industrial de Francia.
La posición de la institución francesa se basa en tres principios: el comportamiento de la dirección es el que más influye en el comportamiento del personal; la dirección tiene un papel crucial en la articulación de la seguridad con las demás actividades; y la seguridad de una instalación no puede ser responsabilidad únicamente de los especialistas en seguridad, salud y medio ambiente.
Si la consideración de los factores humanos y organizacionales pretende favorecer el desarrollo de comportamientos individuales y colectivos más seguros en todos los niveles de la empresa, esta evolución no puede darse sin un fuerte compromiso de la dirección.
Efectivamente, la función tradicional de un director es gestionar, es decir, realizar su tarea de la mejor manera posible, planificar las actividades o dirigir. Conviene, no obstante, añadir a estas funciones una voluntad de influir, de guiar u orientar a sus colaboradores.
Es esta última aptitud la que convierte al director en líder. Es fundamental para progresar en materia de seguridad, puesto que también dentro de este campo la movilización colectiva pasa obligatoriamente por la existencia de cierto liderazgo por parte de la dirección, entendido este como la capacidad del director de influir en los comportamientos para que se vuelvan más seguros.
Pero el liderazgo no incumbe exclusivamente a la dirección de la empresa. Los líderes como, por ejemplo, los delegados sindicales o determinados expertos o veteranos, ejercen también una influencia en los comportamientos del personal. Esta influencia es distinta y complementaria de la ejercida por la jerarquía, pero no por ello es menos determinante para las condiciones de seguridad.
Un líder en seguridad procura actuar directamente sobre los comportamientos de los empleados estando presente sobre el terreno y desarrollando sistemáticamente un contacto de seguridad centrado en el reconocimiento de las buenas prácticas, el diálogo y la investigación de las causas profundas de los comportamientos de riesgo. Pero puede igualmente influir indirectamente en estos comportamientos actuando sobre factores humanos y organizacionales que también son determinantes en la obtención de una buena cultura de seguridad, a saber, situaciones de trabajo adaptadas y una organización eficiente.
El Instituto para la Cultura de la Seguridad Industrial ha diseñado un conjunto de principios de acción que los líderes en seguridad deben poner en ejecución.
1. Crear la visión de seguridad (en consonancia con los valores y principios de gestión)
- Interiorizar y aplicar la política de seguridad de la empresa.
- Colocar la seguridad en el lugar que merece con respecto a los demás intereses.
- Imaginar la situación futura que se desea alcanzar a partir del diagnóstico de seguridad.
- Establecer objetivos específicos, medibles y alcanzables.
- Construir la visión colectivamente.
- Definir, a partir de la visión, los principios de responsabilidad y las expectativas en términos de comportamiento.
2. Dar a la seguridad el lugar que le corresponde en la organización y la dirección, y gestionarla en el día a día
- Integrar la seguridad en todos los niveles de la organización.
- Definir claramente las funciones y atribuciones de cada uno (funciones de SSMA y operacionales) con un objetivo de eficacia colectiva y rendimiento global.
- Definir un plan de acción en el que se desarrolle la visión.
- Referenciar sistemáticamente los obstáculos que dificultan alcanzar los objetivos de seguridad y eliminar trabas.
- Asegurar los medios adaptados.
- Llevar la seguridad al primer plano de las preocupaciones cotidianas y protegerla de elementos perturbadores.
- Implicar y responsabilizar a los prestatarios de servicios y al personal, vincularlos al seguimiento.
3. Hacer que la visión de seguridad se comparta: influir, convencer y fomentar la transmisión de información a las instancias superiores
- Recordar regularmente los objetivos y las expectativas de comportamiento.
- Renovar los mensajes destinados a reforzar la vigilancia, la motivación y la implicación.
- Comunicar con claridad y pertinencia: utilizar un lenguaje accesible y adaptado y asegurarse de que se comprende; aligerar la cantidad de información.
- Organizar y promover la observación y detección de situaciones de riesgo, incluida la detección de indicios débiles.
- Instaurar un clima de confianza y privilegiar la transparencia, prestando atención a las dificultades de la puesta en práctica, en especial a los conflictos con otros objetivos.
- Hacer que surjan buenas prácticas; estimular y acompañar las iniciativas.
- Recordar que la seguridad es cosa de todos.
4. Ser creíble: ejemplaridad y coherencia
- Garantizar una competencia suficiente de todos los actores para permitir la interiorización de los objetivos de seguridad.
- Ser competente, equitativo e íntegro a la hora de juzgar la seguridad.
- Ser ejemplar en el respeto de las exigencias de seguridad y de sus compromisos, también en las situaciones de crisis.
- Demostrar diariamente la importancia y el cuidado que se concede a la seguridad y las condiciones de trabajo a través de la escucha, la actitud, las decisiones y la capacidad de reacción.
- Implicarse personalmente en la implementación del Plan de Acción de Seguridad y velar por su carácter pragmático y adaptado a las necesidades del terreno.
- Ser capaz de cuestionarse tanto a uno mismo como las actitudes ajenas, incluidas las de los superiores.
- Argumentar las decisiones y procurar que nuestros actos se entiendan.
5. Fomentar el espíritu de equipo y la cooperación transversal
- Desarrollar los intercambios, el trabajo en grupo, para resolver los problemas de seguridad y compartir las buenas prácticas.
- Garantizar la existencia de medios de coordinación que permitan una visión global de los riesgos, en especial en las interfaces, y una articulación óptima de las contribuciones de cada uno.
- Favorecer que se compartan herramientas y métodos.
- Acercar a los responsables de seguridad y de los operativos sobre el terreno.
- Velar porque todo el mundo se sienta integrado y porque los diferentes componentes se sientan solidaria y colectivamente responsables de la seguridad.
- Cruzar objetivos (responsabilizar a los equipos de los resultados de sus compañeros).
- Asegurarse de que las prácticas tradicionales de grupo no se oponen a la transparencia y al progreso colectivo.
6. Estar presente sobre el terreno para observar, escuchar y comunicar eficazmente
- Organizar visitas al terreno y formar a los participantes; definir un referente de exigencias de seguridad.
- Organizar encuentros regulares con los diferentes profesionales para intercambiar información sobre las problemáticas de seguridad.
- Vincular a las empresas prestatarias a las visitas al terreno; estimular y favorecer el acceso al mismo para la dirección de las empresas prestatarias.
- Subrayar lo que va bien, recordar las enseñanzas extraídas de los accidentes pasados, corregir las malas prácticas, cuestionar las prácticas tradicionales a la luz de los objetivos de seguridad.
- Detectar las dificultades para poner en práctica las consignas y buscar soluciones con los actores.
- Informar a los actores implicados de las observaciones sobre el terreno.
- Reunirse con las víctimas de los accidentes.
7. Reconocer las buenas prácticas y aplicar sanciones justas
- Destacar las buenas prácticas y las buenas iniciativas en materia de seguridad a fin de reforzarlas y propagarlas. Valorar el comportamiento de los actores implicados.
- Elegir momentos clave para recompensar a dichos actores y así sensibilizar al mayor número de actores posible.
- Saber celebrar los éxitos colectivamente.
- Seleccionar a las empresas prestatarias en función de su compromiso con la seguridad (mejor oferta, listado de contratistas).
- Discutir en frío los comportamientos inaceptables y las normas sancionadoras (eventualmente graduales) que de ellos se derivan.
- Analizar cuidadosamente el contexto (entorno técnico y organizacional, responsables) antes de aplicar cualquier sanción y velar por mantener una actitud equitativa y justa.
- Saber utilizar la sanción con total transparencia con respecto a reglas inviolables y comportamientos inaceptables.
Placido dice
Excelente documento, pues aunque desde años se legalizado en diversos países, la realidad es que aún existe mucho por hacer en la práctica real.