
Durante tres días, Lima fue el punto de encuentro de quienes trabajan para que nadie se accidente en las minas peruanas. Del 25 al 27 de marzo de 2026, el XXVIII Seminario Internacional de Seguridad Minera —organizado por el Instituto de Seguridad Minera (ISEM)— convocó a líderes, expertos y empresas del sector bajo una aspiración que funciona tanto como objetivo técnico como compromiso ético: cero daños.
La inauguración del evento estuvo marcada por un llamado a la acción. El ingeniero Fernando Borja, gerente del ISEM, destacó que, aunque las cifras de accidentes mortales han descendido drásticamente desde los años 90, la industria ha llegado a una «meseta» en los últimos años que exige un cambio de paradigma. En 2025 se registraron 26 víctimas fatales, una cifra que, aunque menor a los picos históricos, sigue siendo inaceptable para un sector que busca la excelencia.
«La seguridad no es un concepto estático, evoluciona con nosotros», afirmó durante la apertura el ingeniero Roque Benavides, ex presidente del ISEM, subrayando que la vida y la salud de los trabajadores deben ser el pilar fundamental de toda actividad. Este sentimiento fue respaldado por la presentación de «Vision Zero» por parte de Helmut Ehnes, presidente de ISSA Mining, aseguró que un mundo con cero daños es posible, pero requiere acciones que vayan más allá del cumplimiento, requiere inversión y exige trabajo en equipo.
Revolución tecnológica: IA y teleoperación
Uno de los ejes centrales del seminario fue cómo la transformación digital está redefiniendo la seguridad operativa. La mesa redonda «Tecnología e innovación en la minería moderna» reveló proyectos que ya no son promesas, sino realidades tangibles en el suelo peruano.
Minera Chinalco compartió los resultados de su implementación de teleoperación y perforación autónoma en Toromocho. Juan Marceliano, gerente de seguridad, destacó que más allá de un incremento del 10.8% en la productividad, el mayor logro ha sido la eliminación de la exposición humana a riesgos críticos como el ruido, las vibraciones, el polvo y, sobre todo, el peligro de subsidencias o derrumbes en zonas de tajo abierto. Ahora, los operadores controlan maquinaria pesada desde oficinas en Lima, regresando a casa cada día para compartir con sus familias.
Por su parte, Antamina sorprendió a los asistentes con la presentación de AVA (Asistente Virtual de Antamina), una inteligencia artificial diseñada para empoderar al trabajador. Américo Ayala, gerente de Seguridad Industrial de la compañía, explicó que AVA funciona como un consultor en tiempo real disponible en el celular, permitiendo a los operarios y supervisores consultar estándares, riesgos críticos y sus respectivos controles de forma inmediata antes de iniciar cualquier maniobra. «El valor de AVA es acercar el conocimiento al momento de la decisión», señaló Ayala.
El proyecto Romina de Volcan también fue protagonista al mostrar su avance hacia la autonomía total. Aldo De La Cruz, vicepresidente de Operaciones, presentó un modelo de gestión basado en la conectividad wifi, telemetría y control automatizado de servicios, asegurando que los mayores ganadores serán quienes logren difundir y aplicar estas tecnologías de manera más amplia.
“Hacer producción segura es posible y lo estamos logrando”, aseguró Freddy Toribio, Manager Safety de Gold Fields La Cima, tras explicar la estrategia de seguridad que vienen implementando. Su estrategia tiene tres pilares: sistemas y procesos, liderazgo y comportamiento.
Factor humano: liderazgo y salud mental
A pesar del avance de las máquinas, el seminario dejó claro que la tecnología es inútil sin un liderazgo sólido. El Dr. Tom Krause, una eminencia mundial en seguridad basada en el comportamiento, enfatizó en una entrevista virtual que «una buena seguridad conduce a buenos negocios». Krause instó a los directivos a fomentar un entorno psicológicamente seguro donde los trabajadores puedan expresar preocupaciones sin temor a represalias, y subrayó la importancia de identificar los «precursores» de incidentes graves antes de que ocurra una fatalidad.
Roberto Hermosilla, gerente corporativo de Seguridad y Salud Ocupacional de Progreso (Guatemala), reforzó esta idea al señalar que el liderazgo debe ser consciente, congruente y consecuente. En su organización, incluso los dueños y accionistas realizan visitas de seguridad mensuales, enviando un mensaje claro: nadie está por encima de las normas de prevención.
Pieter Demeyer, consultor internacional de WWISE-Sudáfrica, planteó la necesidad de que cada organización cuente con un Sistema de Gestión ISO eficaz que integre los procesos de negocio y las actividades laborales en tiempo real. Por su parte, Tim Page-Bottorff, de Jones Lang LaSalle-Estados Unidos, reflexionó sobre el valor de la retroalimentación como herramienta de seguridad. Planteó tres tareas para que los líderes y supervisores construyan seguridad psicológica en las empresas: considerar el trabajo como problema de aprendizaje, modelar la curiosidad y reconocer la propia fiabilidad.
En el ámbito de la salud ocupacional, la gestión de la fatiga y somnolencia fue tratada como un riesgo crítico operacional y no solo clínico. Especialistas de Chile, como Sonia Carlos y Katherine Vargas, de ACHS Servicios y Alert Plus, explicaron que la fatiga es un fenómeno multicausal afectado por turnos nocturnos, altitud geográfica y trastornos del sueño como la apnea. La recomendación fue clara: implementar mediciones objetivas (como sistemas de monitoreo de parpadeo y atención) para gestionar el riesgo de manera preventiva y no reactiva.
Seguridad vial: la amenaza fuera de la mina
Un dato revelador surgió en la ponencia de Luis Alberto Stuven, de la Mutual de Seguridad de Chile: los accidentes de tránsito son responsables de dos tercios de las muertes laborales en su país. En el Perú, aunque 2025 fue un año positivo al no registrarse accidentes mortales en carreteras fuera de las unidades mineras, históricamente el tránsito ha sido la segunda causa de fallecimientos en el sector. Stuven advirtió que los accidentes viales suelen ser el doble de graves que los industriales en términos de días perdidos, lo que obliga a las empresas a extender su cultura preventiva más allá de las garitas de control.
Héroes silenciosos: el rescate minero
El evento también sirvió como marco para el lanzamiento de la II Competencia Nacional de Rescate Minero 2026, a realizarse el 7 noviembre. El ingeniero Fernando Altamirano recordó la importancia de estas brigadas, especialmente en operaciones remotas donde los primeros minutos tras una emergencia son determinantes entre la vida y la tragedia.
El objetivo de la competencia es estandarizar los protocolos de respuesta y fortalecer la capacidad autónoma de cada mina para resolver escenarios críticos. Altamirano planteó una visión ambiciosa: que el Perú cuente con un estándar nacional de respuesta a emergencias y un centro de entrenamiento de primer nivel.
Esperadas premiaciones
El seminario concluyó con el anuncio de los ganadores del XI Concurso de Mejores Prácticas de Seguridad y del XXIX Concurso Nacional de Seguridad Minera. Miski Mayo ratificó su liderazgo en materia de innovación operativa, y junto a Southern Perú-Ilo, obtuvieron los máximos reconocimientos por los proyectos presentados. En cuanto a las unidades mineras más seguras del 2025, la decisión fue sumamente difícil al haber más empresas con operaciones sin accidentes mortales: Volcan Compañía Minera-Andaychagua (Minería Subterránea), Hudbay-Constancia (Tajo Abierto) y Nexa Resources-Cajamarquilla (Refinería y fundiciones), alcanzaron el máximo galardón.
Las principales ideas expresadas durante los tres días pueden resumirse en que la seguridad es una responsabilidad colectiva. Como señaló Helmut Ehnes, «la seguridad debe venir del corazón»; no se trata de llenar papeles, sino de asegurar que cada minero tenga el derecho humano básico de regresar sano y salvo a su hogar cada día. La combinación de inteligencia artificial, teleoperación y un liderazgo profundamente humano parece ser la fórmula que finalmente romperá la meseta estadística y llevará a la minería peruana hacia la meta del cero daño.
“Al retornar a sus operaciones, los insto a llevar consigo no solo las herramientas técnicas compartidas en el seminario sino la convicción moral de que todo accidente es prevenible”, manifestó Tomás Gonzales, presidente del ISEM, al dirigirse a los casi 400 participantes en la sesión de clausura. El XXVIII Seminario de Seguridad Minera y su feria EXPO SEGURIDAD MINERA 2026 no solo fueron una vitrina de tecnología, sino un recordatorio de que, en la era de los algoritmos y la autonomía, el recurso más valioso de la mina sigue siendo, y siempre será, su gente.

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