Tradicionalmente, la seguridad minera ha centrado sus esfuerzos en el control de «barreras duras»: guardas de maquinaria, sostenimiento geomecánico y sistemas de bloqueo. Sin embargo, el análisis de la causalidad de accidentes de alto potencial revela que el estado psicofisiológico del operador es, a menudo, el desencadenante final de la falla de dichos controles. En 2026, la gestión de los riesgos psicosociales ha dejado de ser una iniciativa de bienestar para convertirse en un componente crítico de la integridad operativa, regulado bajo estándares internacionales como la ISO 45003.
La fisiología del riesgo y la fatiga cognitiva
El entorno minero es intrínsecamente hostil: turnos rotativos, aislamiento social, ruido constante y altas demandas de atención. Estos factores someten al sistema nervioso central a un estrés crónico que altera la producción de cortisol y dopamina. Para el Médico Ocupacional, el riesgo no es solo emocional, es neurobiológico. Un cerebro bajo estrés crónico entra en un estado de «fatiga cognitiva», donde la capacidad de procesar señales de advertencia disminuye drásticamente.
Cuando la carga mental supera la capacidad de procesamiento del individuo, se produce lo que la neurociencia denomina «ceguera por inatención». En este estado, un operador puede mirar directamente una señal de peligro o un sensor de gas en alerta y no registrar la información. Por ello, el responsable de Higiene Industrial debe entender que un procedimiento de seguridad (control administrativo) es inútil si el receptor no tiene la capacidad cognitiva para ejecutarlo. La ISO 45003 proporciona el marco para auditar estas cargas de trabajo y diseñar turnos que respeten la recuperación del sistema nervioso, reduciendo la probabilidad de errores catastróficos.
El impacto del liderazgo en la pirámide de control
La seguridad psicológica, un concepto clave de la ISO 45003, se refiere a la creencia de que uno no será castigado o humillado por hablar de errores, dudas o sugerencias. En minería, donde persiste una cultura de «dureza» y resiliencia extrema, la falta de seguridad psicológica es un riesgo crítico. Si un trabajador teme reportar una condición insegura o una falla menor por miedo a represalias o burlas, la organización pierde la oportunidad de identificar precursores de un accidente mayor.
La implementación técnica de este estándar implica capacitar a los mandos medios en un liderazgo preventivo que priorice la comunicación bidireccional. Un supervisor que presiona por el cumplimiento de metas de producción ignorando los reportes de fatiga del personal está, técnicamente, degradando las barreras de seguridad de la operación. La ISO 45003 exige que la gestión de riesgos psicosociales se integre en el IPERC (Identificación de
Peligros y Evaluación de Riesgos y Controles), tratando al estrés y la fatiga con el mismo rigor técnico que se trata al polvo de sílice o al ruido.
Hacia una cultura de resiliencia organizacional
El beneficio de gestionar los riesgos psicosociales va más allá de la reducción de accidentes. Una organización que cuida la salud mental de sus colaboradores presenta menores tasas de absentismo, mayor retención de talento especializado y una operatividad más estable. Al aplicar herramientas de diagnóstico organizacional, las empresas pueden identificar factores como la ambigüedad de rol o la falta de control sobre las tareas, que son caldos de cultivo para el error operativo.
La seguridad en 2026 es holística. No se puede tener una mina segura con trabajadores mentalmente agotados o psicológicamente intimidados. La integración de la ISO 45003 representa la madurez de la industria, reconociendo que el cerebro humano es el centro de control de todas las demás barreras de seguridad. ¿Se realizan en su unidad mediciones de carga cognitiva y clima psicosocial como parte de la estrategia de prevención de accidentes de alto potencial?

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