Riesgos de salud en minería subterránea

Riesgos de salud en minería subterránea
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En materia de seguridad y salud en el trabajo, los mineros se desempeñan en un entorno laboral de constante transformación. Algunos trabajan sin luz natural o con ventilación insuficiente, excavando la tierra o extrayendo el mineral.

A pesar de los importantes esfuerzos realizados en muchos países, la tasa mundial de víctimas mortales, lesiones y enfermedades entre los mineros demuestra que, en la mayoría de ellos, la minería sigue siendo el trabajo más peligroso. En efecto, aunque a nivel mundial la minería emplea el 1% del total de trabajadores, es responsable del 8% de accidentes mortales (cerca de 15,000 víctimas al año).

A 140 dB

La industria minera está integrada por diferentes procesos –tales como los de minado y metalúrgicos– que abarcan una variedad de fuentes de ruido. Existen grandes maquinarias y otras fuentes productoras de ruidos no mecánicos tales como hornos y calderas. Cada una tiene características particulares y el origen del ruido puede ser diverso: aire de alta velocidad, impacto de roca, engranajes, etc.

Una de las primeras actividades en mecanizarse fue el taladro de disparo y la máquina perforadora contínua, siendo ambas las principales fuentes de exposición en minería subterránea. El impacto de la broca y la vibración de la cubierta son las principales fuentes de ruido. La pala neumática y el motor de winze también generan un nivel de ruido dañino para la salud, mientras que la locomotora eléctrica permanece por debajo del límite máximo permisible.

La mayoría de mineros están expuestos a niveles peligrosos de ruido que suelen exceder los 85 dB y en algunos casos el nivel pico de 140 dB. Un análisis realizado por NIOSH, en una muestra significativa de audiogramas, evidenció que a la edad de 50 años, cerca del 90% de los mineros de carbón y 49% de mineros metálicos y no metálicos presentaban disfunción auditiva. En contraste, sólo un 10% de la población expuesta a ruido no ocupacional presenta el mismo problema a los 50 años.

En nuestro país, DIGESA evaluó el año 1998 a 1,170 trabajadores de la actividad minero–metalúrgica a nivel nacional: de ellos, el 74.19% tenía una audición normal y el 25.81% tenía hipoacusia en diferentes niveles.

Técnicas de control sonoro

Los principios de la “jerarquía de control” necesitan ser examinados cuidadosamente en minería, ya que las técnicas de control sonoro han variado en las últimas décadas. El reemplazo de los componentes gastados, especialmente en equipo vibratorio y adecuados programas de mantenimiento pueden reducir significativamente los niveles altos de exposición sonora. Si los dispositivos de protección auditiva son mal usados en el ambiente minero, el peligro es que el factor de protección del dispositivo disminuye con la pobre compliance y el ajuste incorrecto, dejando sin protección al trabajador. El tema de la compliance se ve afectado por la poca comodidad de algunos dispositivos, su interferencia con la comunicación y el carácter intermitente del ruido en minería.

Para asegurar la comodidad y la comunicación es esencial que el dispositivo se adecue al individuo y al ambiente ruidoso en el que trabaja: no es suficiente elegir un dispositivo con un elevado factor de protección. El efecto de una advertencia acerca de los niveles peligrosos de ruido es una importante ayuda, pero la investigación actual se está enfocando en el uso de monitores de ruido personales relativamente económicos. Las orejeras constituyen una mejor elección técnica que los tapones porque atenúa mejor del ruido. Sin embargo, los tapones se usan mejor, ya que si el ruido es intermitente resulta más fácil quitarse las orejeras. Es por ello que los tapones son considerados los mejores dispositivos de protección auditiva en minería.

El rol principal de la audiometría es la detección temprana del DAIR (Daño Auditivo Inducido por Ruido) mediante un deterioro del nivel auditivo conocido como “desplazamiento significativo del umbral auditivo” identificado en la audiometría seriada. El principal problema de este examen es que presenta una variabilidad audiométrica test – retest de 3 a 10 dB. Nuevos exámenes audiológicos están siendo desarrollados y son promisorios al presentar resultados menos variables. Un adecuado programa de protección auditiva debe incluir una evaluación del riesgo ruido, selección del dispositivo de protec¬ción apropiado, educación y entrenamiento en su uso, mantenimiento adecuado y monitoreo continuo de la audición.

Silicosis avanza

El término neumoconiosis significa literalmente polvo retenido en el pulmón, sin indicar la existencia o ausencia de enfermedad; con el uso común se emplea para designar cualquier enfermedad ocasionada por partículas de polvo. El grupo de trabajo de la OIT sobre neumoconiosis, define estas enfermedades como las provocadas por acumulación de polvo en los pulmones y la reacción tisular que se genera con su presencia, entendiéndose por “polvo” un aerosol compuesto por partículas inanimadas. El RSHM, establece como límite máximo permisible para polvo respirable, en 3mg/m3, siempre y cuando el contenido de la materia particulada total sea menor a 1% de sílice cristalina. Los resultados del monitoreo en nuestras operaciones evidencian niveles por debajo del límite para polvo respirable, pero queda pendiente determinar el nivel de sílice.

En países desarrollados, la silicosis continúa afectando a trabajadores mineros y de otras industrias como construcción y fundiciones. Los casos reportados son un grosero subestimado del total de trabajadores afectados. Aunque la inhalación de polvo de sílice es una de las exposiciones ocupacionales más documentadas, existe controversia acerca de la relación cuantitativa precisa entre el nivel de polvo acumulado y el desarrollo de la enfermedad.

La evidencia científica demuestra que la exposición laboral al estándar actual de 0.1mg/m3 resulta una incidencia significativa de silicosis radiológica y mortalidad por silicosis y cáncer pulmonar. Aunque la causa principal de la silicosis es la carga pulmonar de polvo, hay evidencia creciente que otras variables como la sílice recientemente fragmentada, presencia de otros minerales, susceptibilidad individual y exposiciones intensas podrían ser factores importantes.

Según fuente de la Dirección de Salud Ocupacional – Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) del Ministerio de Salud, durante el año 1998, se ha reportado a nivel nacional la evaluación de 1,430 trabajadores reclamantes por diferentes agentes de riesgo. Estos trabajadores accedieron al examen médico ocupacional a fin de conocer su estado de salud. Del total 1,220 trabajadores del sector minero–metalúrgico fueron evaluados para determinar la presencia de silicosis. De este sector, 89 trabajadores (7.29%) fue¬ron considerados normales; 235 (19.26%) fueron portadores de silicosis categoría 1; 812 (66.5%) con silicosis categoría 2; 80 (6.55%) con silicosis categoría 3 y 4 (0.32%) con silicotuberculosis.

Diagnóstico es elemento clave

En la línea de intervención preventiva debemos considerar que la exposición a partículas de sílice, en la minería de subsuelo y tajo abierto, está asociada a otras ocupaciones, tales como explotación de canteras, construcción de túneles y operación de fundiciones (caso de la sección de convertidores). El uso combinado de máquinas perforadoras con línea de agua, ventilación artificial y protección respiratoria ha permitido controlar los niveles de silicosis en operaciones de mi¬nería subterránea. El antecedente laboral es un elemento clave en el diagnóstico que debe complementarse con el tiempo de expo¬sición. Es aceptado por la comunidad científica que existen tres formas clínicas de presentación de silicosis: Silicosis crónica, con una historia de exposición de 10 años o más; silicosis acelerada, exposición intensa de corta duración, entre 5 y 10 años; y silicosis aguda, por exposición masiva en un período de 6 meses a 2 años de trabajo. Los otros elementos son el cuadro clínico, los hallazgos de la radiografía pulmonar (según la Clasificación Internacional de Radiografías de Neumoconiosis – OIT 2000) y los estudios espirométricos.

La altura juega un papel importante, al acelerar la presentación de la neumoconiosis: como se sabe, en altura hay disminución de la presión atmosférica y una relativa falta de aire; el organismo humano lo compensa incrementando su capacidad respiratoria para incorporar oxígeno. De esta manera, si lo normal es respirar 6 L/min, la respiración del trabajador minero de altura llega a 100L/min pero más lenta. Al incrementar la cantidad de aire que respira, se incrementa también la acumulación de polvo en los pulmones. Otro elemento es que la altura, al provocar un aumento de hemoglobina debido a la eritrocitosis excesiva, modifica los patrones de la radiografía de tórax, al hacer más evidentes los vasos pulmonares (congestión vascular pulmonar), dificultando la identificación radiográfica del nódulo silicótico y, en consecuencia, el diagnóstico de la silicosis en los estadios iniciales.

Recientes investigaciones han concluido que existen datos suficientes para respaldar una asociación entre silicosis y cáncer pulmonar. El riesgo de cáncer también se incrementa con el tabaquismo y la exposición a otros carcinógenos presentes en el ambiente de trabajo como el radón y las emisiones diesel. La asociación entre silicosis y tuberculosis ha sido reconocida hace mucho tiempo. Los niveles de tuberculosis activa en sujetos silicóticos varían de dos a treinta veces más que en sujetos pertenecientes a la misma fuerza laboral sin silicosis. Los factores que influyen en el desarrollo de la infección son: severidad de la silicosis, prevalencia local de tuberculosis, edad del trabajador, status VIH y su estado de salud. La prevalencia de infección VIH en países como el nuestro incrementará significativamente la preva¬lencia de tuberculosis en mineros expuestos al polvo de sílice.

Se han reportado asociaciones entre exposición al polvo de sílice y ciertas enfermeda¬des del tejido conectivo incluyendo esclerosis sistémica progresiva, lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide y enfermedad renal. Es importante mencionar que los individuos con silicosis son usualmente asintomáticos. La disnea de esfuerzo se asocia con complicaciones tales como fibrosis masiva progresiva, tuberculosis o enfermedad de vía aérea asociada. La presencia de tos y producción de esputo son síntomas comunes que suelen deberse a bronquitis crónica, pero pueden reflejar el desarrollo de tuberculosis o cáncer pulmonar.

Algunas alternativas

Existe interés en el uso de agentes terapéuticos contra la silicosis y en el lavado pulmonar para remover la sílice del pulmón, pero un impacto favorable sobre la progresión de la silicosis aguda o crónica aún no ha sido demostrado. El manejo de todas las formas de silicosis debe incluir el control de la enfermedad micobacteriana. Todos los sujetos con silicosis deben tener un test cutáneo de tuberculina y, si fuera positivo, recibir tratamiento para infección tuberculosa latente. Los efectos adversos del tabaquismo y la interacción entre dicho factor y la exposición al polvo de sílice en el desarrollo de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) refuerzan la importancia de programas contra el tabaquismo en los mineros expuestos.

 

Artículo publicado en Revista Seguridad Minera Nº 66 del resumen del estudio realizado por el Dr. Luis Felipe Hurtado

Foto: Charlas de Seguridad