Conociendo el sulfuro de hidrógeno

Conociendo el sulfuro de hidrógeno
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El sulfuro de hidrógeno gaseoso es un veneno de acción sistémica, rápida, que provoca parálisis respiratoria y por consiguiente asfixia en altas concentraciones. A bajas concentraciones irrita los ojos y las vías respiratorias.

Identificación de la sustancia
Fórmula: H2S
Sinónimos: Hidrógeno sulfurado; ácido hidrosulfúrico; gas hepático.
Aspecto y olor: Gas incoloro con un olor fuerte a huevos podridos. No debe usarse el olor de este gas como un medio de advertencia, ya que su presencia puede disminuir el sentido del olfato. El sulfuro de hidrógeno también puede presentarse como líquido a baja temperatura y alta presión.

Información sobre peligros para salud
Vías de exposición
El sulfuro de hidrógeno puede afectar al organismo si es inhalado o se pone en contacto con los ojos, la piel, la nariz o la garganta. También puede afectarlo si se ingiere.

Efectos de una sobre exposición
1. Exposición a corto plazo: La inhalación de concentraciones altas de vapores de sulfuro de hidrógeno puede causar pérdida de conciencia y muerte. La inhalación de concentraciones más bajas puede provocar dolor de cabeza, mareos y deseos de vomitar. La exposición al sulfuro de hidrógeno puede causar la pérdida temporal del sentido del olfato e irritación en los ojos, nariz o garganta.
2. Exposición a largo plazo: Se desconoce.
3. Síntomas indicativos: Debe consultarse a un médico si se tienen u observan signos o síntomas y si se sospecha que son causados por exposición al sulfuro de hidrógeno.

Vigilancia médica recomendada
Los siguientes procedimientos médicos deben estar disponibles para quienes estén expuestos al sulfuro de hidrógeno, en niveles potencialmente peligrosos:
1. Examen médico inicial:
— Examen físico completo e historia clínica: Su propósito es descubrir condiciones prexistentes que pudieran crear un mayor riesgo para el trabajador expuesto y establecer las bases para un futuro programa de su salud. Debe ponerse énfasis en los exámenes de los ojos y los pulmones.
— Enfermedad de los ojos: El sulfuro de hidrógeno es un irritante fuerte para los ojos y puede causar daños a los tejidos. Para quienes tengan problemas prexistentes en los ojos, su exposición podría provocar un riesgo mayor.
— Roentgenograma de pecho de 35×43 cm: El sulfuro de hidrógeno perjudica los pulmones de los seres humanos. Se recomiendan exámenes de los pulmones.
— Examen de capacidad vital forzada y volumen expiratorio forzado (1 segundo): El sulfuro de hidrógeno es un irritante del sistema respiratorio. Las personas que tienen funciones respiratorias pueden aumentar el riesgo al exponerse. Se recomienda un control periódico.

2. Exámenes médicos periódicos:
Los exámenes médicos mencionados deberán repetirse anualmente. Se considerará necesario tomar rayos X solamente cuando los resultados de las pruebas de función pulmonar o los síntomas, indiquen que hay una enfermedad respiratoria.

Resumen toxicológico
El sulfuro de hidrógeno gaseoso es un veneno de acción sistémica, rápida, que provoca parálisis respiratoria y por consiguiente asfixia en altas concentraciones. A bajas concentraciones irrita los ojos y las vías respiratorias. La inhalación de concentraciones altas de sulfuro de hidrógeno, de 1000 a 2000 ppm, puede provocar coma después de una inhalación y rápidamente la muerte; también pueden presentarse convulsiones.

La exposición a concentraciones del sulfuro de hidrógeno superiores a 50 ppm. Durante una hora, puede producir conjuntivitis con dolor, lagrimeo y fotofobia; en una manifestación severa esto puede avanzar hasta una queratoconjuntivitis y una vesicación del epitelio corneano. En concentraciones bajas el sulfuro de hidrógeno puede causar dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad, insomnio y trastornos gastrointestinales; en concentraciones más altas puede afectar al sistema nervioso central provocando excitación y mareo.

Una exposición prolongada a 250 ppm de sulfuro de hidrógeno de tan sólo 50 ppm puede causar rinitis, faringitis, bronquitis y neumonitis. Las exposiciones repetidas al sulfuro de hidrógeno dan por resultado una mayor susceptibilidad de tal manera que se pueden presentar irritación de los ojos, tos y efectos sistémicos por concentraciones que anteriormente se toleraban sin efecto alguno. A concentraciones altas se puede presentar una rápida fatiga olfatoria.

Procedimientos de primeros auxilios para emergencias
En caso de emergencia, iniciar el procedimiento de primeros auxilios y pedir la ayuda médica necesaria.

Exposición de los ojos
Si entra sulfuro de hidrógeno en los ojos, lavarlos inmediatamente con cantidades abundantes de agua levantando ocasionalmente los párpados inferiores y superiores. Pedir inmediatamente ayuda médica. No deben usarse lentes de contacto cuando se trabaje con este producto químico.

Exposición de la piel
Si la piel se pone en contacto con sulfuro de hidrógeno, lavar rápidamente la parte contaminada con agua. Si penetra sulfuro de hidrógeno en la ropa, quitársela inmediatamente y lavar la piel con agua. Si se presenta una irritación después de lavarse, pedir atención médica.

Inhalación
Si una persona inhala grandes cantidades de sulfuro de hidrógeno, trasladarla inmediatamente a donde haya aire puro. En caso de paro respiratorio, emplear el método de reanimación cardiopulmonar (RCP). Mantener al paciente abrigado y acostado. Conseguir atención médica inmediatamente.

Rescate
Retirar a la persona afectada de la zona peligrosa. Si la víctima está tendida en el suelo, pedir ayuda e iniciar los procedimientos de rescate establecidos. No se convierta en otra víctima. Deben conocerse los procedimientos de rescate de la planta y los lugares donde están ubicados los equipos de emergencia.

Procedimientos para derrames y fugas
Ha de restringirse el acceso de personas que no usen equipos ni ropa de protección a las zonas de derrame o fugas hasta haberse concluido la limpieza.

Si se ha producido un derrame o fuga de sulfuro de hidrógeno, se deberán tomar las siguientes medidas:

1. Eliminar todas las fuentes de ignición
2. Ventilar la zona de derrame o fuga
3. Si se encuentra en estado gaseoso, detener la corriente del gas. Si el origen de la pérdida está en un cilindro y no puede pararse la fuga en el lugar, retirar el cilindro hacia un lugar seguro, al aire libre, reparar la fuga o dejar que el cilindro se vacíe.
4. Si está en estado líquido permitir que se vaporice.